3 de February del 2016

¿Qué abrasivo utilizar?

La tarea del chorreado consiste en proyectar abrasivo mediante una corriente de aire impulsada por un compresor sobre piezas y estructuras para limpiar la superficie o dejarla preparada para tratamientos posteriores. Este proceso se conoce popularmente como "chorro de arena", ya que originalmente el abrasivo más habitual fue la arena de sílice.

Actualmente, la arena de sílice está muy descartada para este tipo de trabajo. Durante la realización de esta tarea los granos de arena impactan con gran energía en la superficie objeto de tratamiento. La arena se fragmenta en partículas muy finas, liberándose al ambiente polvo de sílice cristalina. El polvo de sílice cristalina es peligroso para la salud, pudiendo provocar silicosis. Aunque el operador utilice los EPIS adecuados, el polvo de sílice cristalina puede permanecer durante largo rato en suspensión en el aire, por lo cual ninguna persona sin la protección adecuada puede estar próxima al lugar de trabajo.

Afortunadamente, hoy en día existen gran cantidad de abrasivos muy versátiles, cómodos de trabajar y muy importante: Usados correctamente, no entrañan ningún riesgo para la salud.

 

Según sus características debemos elegir el abrasivo más adecuado para nuestro equipo de trabajo, de acuerdo a la superficie a trabajar y los resultados que deseamos obtener:  Dureza, granulometría y forma del abrasivo. También es importante la masa y la fragilidad del mismo.

Dureza de un abrasivo. Se mide por la escala de Mohs y se clasifican en general en tres tipos:

Abrasivos duros, indicados para trabajar sobre superficies muy duras, o para decapar metales. No se fragmentan fácilmente por lo general, permitiendo su uso continuadas veces. Ejemplo de este tipo de abrasivo son las granallas de acero inoxidable de las granalladoras automáticas.

Los abrasivos medios son los más habituales de uso en limpieza de rehabilitación de edificios. Usados adecuadamente son lo suficientemente suaves para no dañar la superficie y al mismo tiempo tienen capacidad para eliminar la capa de suciedad o pintura que hay en la superficie. El más utilizado habitualmente en estas tareas es el silicato de aluminio, debido a su gran versatilidad.

Los abrasivos blandos son suaves, (entre 2 y 5 escala de Mohs) y están indicados para trabajos en superficies delicadas. Ejemplos de este tipo de abrasivos son los abrasivos vegetales (Cáscara de nuez), o las granallas plásticas.

 

Forma de las partículas del abrasivo: Angulares o esféricas

Las partículas angulares presentan aristas en su forma de modo que al impactar rasgan el recubrimiento y aceleran el desprendimiento del material, puediendo dejar la superficie marcada

Las partículas esféricas golpean la superficie, fracturan el recubrimiento sin  dejar una textura marcada.

 

Granulometría: Es el tamaño de los granos que vamos a usar para realizar el chorreo. La gran mayoría de abrasivos presentan diferentes granulometrías, para el uso de una u otra en función del trabajo a realizar. Nos podemos encontrar, en la limpieza de una misma fachada, que podemos precisar diferentes granulometrías en función de diferentes zonas de la misma y grados de suciedad. No se trabajará de la misma forma un estucado, que precisará una muy baja presión y un material muy fino que una losa de    piedra ennegrecida por la polución, que precisará una granulometria más grande y mas presión para conseguir un correcto acabado.

Densidad: Es el peso del abrasivo por volumen. En la medida en que el material sea más denso, será mayor la energía con la que se impacte contra la superficie.

Fragilidad: Es la tendencia del abrasivo a fragmentarse en partículas más pequeñas como consecuencia del impacto, mientras más frágil sea el abrasivo, menos veces puede ser reutilizado y más polvo generará.

 

Abrasivos más habituales en el chorreo:

Silicato de aluminio: Substitutivo ideal de la arena de sílice en aplicaciones de chorreo. De dureza media, formas angulosas e infinidad de granulometrías en el mercado. Es el abrasivo más utlilizado en las tareas de limpieza en rehabilitación de edificios por su eficacia, versatilidad, comodidad de uso y coste moderado. Puede utilizarse tanto en chorro seco como en chorro húmedo. No contiene sílice libre y no es peligroso para la salud.

Vidrio granulado: Vidrio con formas angulares, exento de sílice libre, de color blanquecino, de dureza media, con una gama de aplicaciones muy similar al silicato de aluminio. Recomendado para superficies pétreas en restauración, también es apto para el decapado de materiales férricos y no férricos ya que está exento de hierro.

Granate o garnet:  Mineral natural exento de hierro libre, de color rojizo y formas ligeramente cúbicas con aristas redondeadas. No contiene sílice libre, no deja contaminación férrica  lo cual lo hace adecuado para el tratamiento del aluminio y acero inoxidable. Es poco pulvurento. Es el material que estamos utlizando en la máquina "vapor blasting sin emisión de polvo", por su excelente resultado y rendimiento.

Olivino: Mineral compuesto casi en su totalidad por silicato de magnesio: Subsitutivo de la arena de sílice en aplicaciones de chorreado. No contiene sílice libre, no es peligroso para la salud. Puede aplicarse tanto en seco como en húmedo.

Corindón: Abrasivo duro,  hay varios tipos de corindón, con formas angularies, es un abrasivo utilizado habitualmente en cabina de chorro cerrada, por su alto rendimiento y reutilizable .

Granalla plástica: Resinas plásticas curadas, molidas y tratadas. No generan polvo, hay de varios tipos en función del plástico origen. Muy suaves, muy reutilizables, para trabajos muy delicados o muy suaves.

Granalla vegetal: Producto natural constituido por cáscaras vegetales. Para trabajos muy similares a la granalla plástica.

También hay las granallas de acero, tanto esféricas como angulares, las esféricas son las utilizadas habitualmente por las granalladoras automáticas, y las angulares en cabina de chorro cerrada y otras aplicaciones varias. Su característica principal es su alta durabilidad y reutilización.